miércoles, octubre 04, 2006

La Comuna de París

Se puede decir, sin duda, que es la primera experiencia de la lucha obrera como sociedad, en la que participaron las ideas socialistas y anarquistas. “La Comuna de París” es el primer gobierno obrero de París que predominó en la Revolución Francesa, fue una autoridad local que tuvo el poder durante 2 meses en la primavera de 1871. La historia la dividiré en partes para entenderla mejor, aquí está:

Consecuencias de la guerra
Finalizada la guerra entre Francia y Prusia, la victoria fue prusiana en Septiembre de 1870, en donde París llegó a ser asediada por el ejército enemigo. En Enero de 1871, tras 4 meses de asedio, el futuro presidente francés Louis-Adolphe Thiers (conservador) buscó un armisticio, a lo que Prusia incluyó dentro de los términos de paz la ocupación de París, por lo que lxs parisinxs estaban enojados de permitirles al ejército prusiano entrar.

En ese entonces, decenas de miles de parisinxs eran miembros armadxs (donde elegían a sus propixs oficiales) de una milicia ciudadana conocida como la “Guardia Nacional”, que había ayudado a defender la ciudad. Entonces comenzaron movimientos para formar un Comité Central de la Guardia Nacional. Louis-Adolphe Tiers, ya presidente del gobierno francés, dió la advertencia de que en aquella inestable situación cabía la posibilidad de que ese Comité Central se constituyera en un centro alternativo de poder al del gobierno oficial, a la vez que preocupado que lxs trabajadores se armaran con las armas de la Guardia Nacional y atacaran al ejército prusiano.

Levantamiento y naturaleza de la Comuna
El ejército prusiano entró y se quedaron en París, abandonándola brevemente sin incidentes, aunque París continuó cercada mientras el problema de las indemnizaciones de la guerra le seguían afectando. Al mismo tiempo, el Comité Central de la Guardia Nacional estaba adoptando una posición cada día más radical y ganando autoridad. El gobierno, temeroso de que tengan 400 cañones en su poder, ordenó a sus tropas retirarles los cañones y disparar a una muchedumbre desarmada, pero las tropas, que tenían la moral muy baja, se rehusaron y confraternizaron con la Guardia Nacional y sus residentes, a la vez que más unidades armadas se unieron a la rebelión que se esparció rápidamente.

Esto obligó al gobierno de Thiers, huir para Versalles, junto a la policía y administradores que les eran fieles, por lo que el Comité Central se convirtió en el único gobierno efectivo de París: casi inmediatamente renunció a su autoridad para dar paso a la organización de elecciones para una comuna, para el 26 de Marzo.

En las elecciones libres convocadas por la Guardia Nacional de París, lxs ciudadanxs eligieron un consejo formado por una mayoría de jacobinxs y republicanxs y una minoría socialista (blanquistas, socialistas autoritarixs, proudhonianxs). El Consejo proclamó la autonomía de París y su deseo de recrear Francia como una confederación de comunas (comunidades).

Está claro por qué este suceso se prendió en la imaginación de lxs anarquistas, por las similitudes con las ideas. De hecho, el ejemplo de la Comuna de París era en muchas maneras similar a como Bakunin había pronosticado que la revolución ocurriría: "una ciudad principal se declararía autónoma, organizándose y dando ejemplo, y exhortaría al resto del mundo a seguirla". La Comuna de París inició el proceso de creación de una nueva sociedad, organizada de abajo hacia arriba.

Muchos anarquistas tuvieron un papel importante dentro de la Comuna, por ejemplo Louise Michel, los hermanos Reclus, y Eugene Varlin (este último asesinado en la consiguiente represión). Referente a las reformas iniciadas por la Comuna, tales como la reapertura de los puestos de trabajo como cooperativas, lxs anarquistas pudieron ver sus ideas de labor asociada comenzar a realizarse. En el llamamiento de la Comuna al federalismo y a la autonomía, lxs anarquistas ven su "organización social del futuro... llevada a cabo de abajo arriba, a través de la libre asociación o federación de trabajadores, comenzando por las asociaciones, siguiendo a las comunas, las regiones, las naciones, y finalmente culminando en una gran federación internacional y universal" (Bakunin).

Sin embargo, para lxs anarquistas la Comuna se quedó corta. El Estado no fue abolido dentro de la Comuna, como lo había abolido afuera. Y como señaló Kropotkin, "no rompieron con la tradición del Estado, de gobierno representativo, y no trataron de lograr dentro de la Comuna esa organización de lo sencillo a lo complejo que había inaugurado al proclamar la independencia y la libre federación de comunas". Además, sus atentados de reforma económica no fueron lo suficientemente lejos, no trataron de formar cooperativas en todos los puestos de trabajo ni formar asociaciones de éstas cooperativas para la coordinación y el apoyo mutuo en sus actividades económicas. Sin embargo, estando la ciudad sitiada por el ejército francés, era obvio que lxs comunerxs pensaban en otras cosas.

El hecho de mantener un gobierno representativo, fue un error de la Comuna y sufrió por ello. "En vez de actuar por su cuenta... el pueblo, confiando en sus gobernadores, les confió el mandato de tomar la iniciativa" (Kropotkin), y así el consejo se convirtió en "el mayor obstáculo a la revolución" (Bakunin).

Ahora, algunas de las cosas que cabe de rescatar de la Comuna, son los pocos decretos (por el poco tiempo que existió) que hubo, los más importantes fueron: el derecho al voto y al divorcio a las mujeres; la abolición de la guillotina; la devolución gratuita de todas las herramientas de lxs trabajadorxs; se pospusieron las obligaciones de deudas y se abolieron los intereses en las deudas; la educación gratuita y laica; y, alejándose de los principios reformistas, el derecho de lxs empleadxs a tomar el control de una empresa si fuese abandonada por su dueño.

Una de las principales características de la Comuna fue la libertad. Todos se beneficiaban de ella, incluso lxs partidarixs del gobierno de Versalles. Había libertad de prensa, reunión y asociación. Esta libertad hizo que lxs reaccionarixs se movieran libremente por la ciudad, provocando muchas veces actos de sabotaje. Ya cuando la situación se vuelve difícil, se empezó a detener a lxs saboteadores, aún así, durante toda la vida de la Comuna, no murieron más de 100 personas (saboteadorxs, espías y un obispo), datos insignificantes comparada con la represión posterior.

El asalto a la Comuna
Fue atacada desde el 2 de Abril por las fuerzas del gobierno de Versalles, apoyadas por Bismark ante el temor de que el fenómeno de la Comuna contagiara al resto de Europa. Luego de intensos cañonazos a París, el 21 de Mayo un ejército de 180.000 hombres se lanza a la conquista de la ciudad. Pero tenían enfrente a una defensa organizada en barricadas, donde luchaban tanto hombres como mujeres, de todas maneras, la lucha fue desigual ante el poderío militar del ejército regular. Una semana después, luego de intensas batallas en las calles de París, cae la última barricada defendida por un solo comunero ante la muerte de sus compañerxs.

Luego vino lo inevitable, las represiones y fusilamientos que eran cotidianos en los primeros días, incluso a mujeres y niños. Se estima que 30.000 trabajadorxs y “communards” (personas que apoyaban a la Comuna) fueron fusiladxs en lo que ahora se llama “El muro de lxs Communards” en el cementerio de Père-Lachaise, a los que habría que sumar 40.000 personas enviadas a las colonias (Nueva Caledonia), con trabajos forzosos para luego morir por enfermedades.

París estuvo bajo la ley marcial durante cinco años.